jueves, 25 de febrero de 2010

DE OPIÓMANOS Y SOÑADORES.


El hombre actual es hiperactivo, escéptico y prosaico, cuando no un fracasado. El desarrollo, la competitividad y el tecnicismo han creado a nuestro alrededor un estándar de valores donde sin duda prima lo pragmático. Las religiones y los mitos caen vertiginosamente en el olvido, son sólo el recuerdo de algo inútil que embriagó durante siglos de penumbra nestras mentes. Y las leyendas, las religiones y los sueños siguen caminos paralelos.
Quizás por ello, las drogas sean hoy para la mayoría un símbolo de muerte, un quehacer improductivo. Pero no siempre fue así. Hubo un tiempo en que el sutil veneno contribuyó a enaltecer el arte de algunos visionarios que plasmaron sus delirios al papel sembrando el germen de cuantos movimientos de vanguardia han existido.
Pero no adelantemos acontecimientos. Situémonos en el siglo XVIII, cuando en toda Europa el sueño de la razón degeneraba por primera vez en monstruos. El raciocinio se tornó de nuevo irraciocinio y los románticos, amantes de lo oscuro, potenciaron con láudano los límites de su percepción. En Alemania Hoffman analizaba el cerebro subconsciente en Los elixires del Diablo, en Ginebra los Shelley, Byron y el malhadado Polidori galvanizaban a Frankenstein por un sueño de opio y en Inglaterra Thomas de Quincey describía con minucia empírica los efectos de esa droga en las Confesiones de un ingles comedor de opio y Suspiria de Profundis, dos libros que adelantaron casi un siglo las tesis surrealistas. Visiones apocalípticas, exotismo, experiencias ultrasensoriales, onirismo, infiernos de placer... Ya todo era lícito: había nacido el nuevo soñador, fruto de cenizas calcinadas y vientos corrompidos, hijo del esplín e el desencanto, disidente, outsider y maldito. Baudelaire, inspirado por De Quincey, gritaba enaltecido por la droga al mundo: Para no ser mártires del tiempo, para no sentir el peso horrible de la vida, tenéis que embriagaros sin cesar. ¿De qué? De vino, de poesía o de virtud, como queráis, pero embriagaros. Y proponía como revulsivo a lo prosaico cualquier lugar fuera del mundo. Las Flores del mal abrieron el camino. Luego el arte explosionó. Las iluminaciones de Rimbaud y de Verlaine, los delirios de Nerval, las extravagancias de Gautier, fueron, en parte, fruto de la absenta y del hachís. No importaban ya los medios, sino el resultado, la búsqueda del arte por el arte que propugnaron luego los esteticistas.
Hasta que al finalizar el siglo XIX J. K. Huysmans se atrevió a rizar aún más el rizo con la publicación de su novela Al revés. El protagonista Des Esseintes, desengañado de todos y de todo, frustrado por el tedio, abatido por la pipocondría y el esplín, decide recluirse en un caserón a las afueras de París para contruir un paraíso donde lo ilusorio supere a lo real y el artificio aplaque la sed de los sentidos, un paraíso de flores carnívoras y exóticas, de drogas numinosas y cuadros lúgubres, de gemas, libros y esencias exquisitas, un paraíso, en suma, donde el artista supla la realidad por el ensueño para sublimar en él su arte.
La obra comenzaba con una cita que auguraba ya su contenido: Es preciso que yo me divierta por encima del tiempo aunque el mundo sienta el horror de mi regocijo y su grosería no sepa lo que quiero decir. Nacía así el decadentismo, la corriente literaria que mejor condensó el desarraigo finisecular. Pero el artista se estaba consumiendo, había descendido a los infiernos y descrito lo inefable, pagando su osadía con la alienación. Así lo veía también Oscar Wilde en El retrato de Dorian Gray, influenciado a su vez por Huysmans.
La droga había abierto el tercer ojo del poeta permitiéndole expresar una realidad antes oculta. Pero, al igual que del sueño de la razón, también de ella habriían de nacer cientos de monstruos. Ahora todo es caos, prosaísmo, confusión: las máquinas nos suplen: la competencia nos degrada: el siglo XX sueña en blanco y negro.


VICENTE MUÑOZ ÁLVAREZ

-EL VIGILANTE

"Hay que vigilar sin descanso a nuestros políticos (...). Tomas Jefferson dijo que el precio a pagar por la libertad es la vigilancia eterna y constante. Y tenía razón. Uno no puede apartar la vista ni por un segundo de las personas que dicen que nos representan. Estamos cansados de ver cómo los políticos abusan de nuestra confianza y de su poder".

MEL GIBSON

lunes, 22 de febrero de 2010

-EL PILOTO DE CAZA

"Nos tumbamos inocentemente unos minutos en la oscuridad, bajo las palmeras, y de pronto alguien me sacudió y enfocó una luz a mis ojos: era el sol de la mañana".
JAMES SALTER (Nueva York, 1925)

miércoles, 30 de diciembre de 2009

DIFERENCIAS

Prueba a mostrarte al mundo
tal cual eres

prueba, cándidamente
a disentir de los demás

explícales que:

no quieres un trabajo fijo
no eres ambicioso
no eres materialista
no eres consumista
no te gusta el futbol
no lees bestsellers
no vas a misa
no estás casado
no tienes hijos
no ves la televisión

y comprobarás
como

muy pronto

sin buscarlos

empiezan a surgir
problemas.

VICENTE MUÑOZ áLVAREZ

jueves, 24 de diciembre de 2009

la LLAMADA del GRAN COÑO

Ha de llegar el día en que todos los hombres de la ciudad, el país y el continente, sientan un deseo ineludible de abandonar sus camas, autos y albornoces para lanzarse ala carrera, a la loca carrera, hacia un lugar azul negro y espeso. Hacia un lugar sin sombra, vasto y profundo: el mar abierto.
Los hombres sentirán que sus carnes se debaten entre la quemazón y la pura rabia y perseguirán sin tregua los bordes de la tierra y del abismo. Desmenuzarán su piel esperando ver algo. Pero siempre, siempre, seguirán adelante, caminando hacia el terrible y hermoso mar que los aguarda intacto, lleno de la mierda negra que será el colofón de sus vidas.
Los hombres no pensarán en nada, sólo andarán, y andarán hasta llegar al acantilado, el puerto o a la playa. Y se arrojarán al mar, a ese pozo que tras lamerlos por los cuatro costados, los llenará de furor y corriente alterna. Y allí destrozarán su vaivén, camino de la locura y de la ultima salida de flujos corporales. Será mejor que la horca, la heroína o una puta.
Y entonces las mujeres se quedarán muy solas y sabrán qué hacer con su patito de goma.

JOAN RIPOLLÉS IRANZO

jueves, 17 de diciembre de 2009

PIRATERÍA: EL COMERCIO SIN SUS ESTÚPIDAS REGULACIONES...

... exactamente como Dios lo creó en un principio. (Ambrose Bierce)



"La educación en masa, que prometía democratizar la cultura, antes restringida a las clases privilegiadas, acabó por embrutecer a los propios privilegiados. La sociedad moderna, que ha logrado un nivel de educación formal sin precedentes, también ha dado lugar a nuevas formas de ignorancia. A la gente le es cada vez más dificil manejar su lengua con soltura y precisión, recordar los hechos fundamentales de la historia de su país, realizar deducciones lógicas o comprender textos escritos que no sean rudimentarios." (Christopher Lasch)

viernes, 4 de diciembre de 2009

EL CONTROL DE "LAS DROGAS"... ¿CONTROLAS?




"Uno de los motivos que explican el interés de la sociedad por el control de las drogas es que en él reside algo íntimamente ligado con la revolución juvenil y que puede ser medido, contado, analizado, mostrado y declarado ante el tribunal; algo que suministra una prueba mucho más satisfactoria de la ingratitud de los jóvenes que el pelo largo y los gestos despreciativos. Otra razón es la clara amenaza social que las drogas que se suponen proporcionas éxtasis, visiones e incluso felicidad y apaciguamiento, plantean. Sólo por razones económicas resulta ya intolerable que alguien pueda obtener tales satisfacciones sin haerlas recibido como una recompensa. La heroína, que suprime la ansiedad, es particularmente peligrosa, puesto que la preocupación y la inquietud son el resorte principal de la libre empresa capitalista. Probablemente no es mala cosa que la gente se sienta aquijoneada por la ansiedad que causan las rentas y jubilaciones, por la necesidad de comprar comida y mantener el estatus establecido de consumo. Si después de una inyección o una píldora que cuestan unos pocos peniques cualquiera fuera capaz de sentarse y mandar el mundo al diablo, ¿qué ocurriría?"



"Las Drogas", PETER LAURIE 1969